Estaban los dos hermanos, Guillermo y Adrián, en el ático. Estaban viendo las instalaciones y como estaba todo aquello para entrar a vivir lo antes posible la dueña del piso que había decidido irse de aquel piso porque no aguantaba más pero,ella no les avisó de nada a aquel par de chiquillos inocentes de lo que les iba a pasar o lo que les ocurría en aquella casa tan vacía y sola.
La mujer que antiguamente estaba residiendo en aquel piso les dió las llaves y esa misma tarde ya estaban llevando sus pertenencias a su nueva casa. Guillermo, que era el más pequeño de los dos, le dijo a su hermano:
-Adrián creo que es demasiado pronto como para venirnos ya a vivir los dos solos sin haber echado un vistazo antes por si ahí que hacer cambios o algo, ¿no?
Entonces él le contestó:
-Deja de decir tonterías y ayúdame con todo esto, que hay mucho que hacer y si no quieres quedarte pues vuelve con mamá que seguro que quiere…
Guillermo se enfadó porque en pocas palabras lo había llamado enano y niño de mamá. No le hizo mucho caso ya que Adrián también estaba muy nervioso por lo del cambio de casa y todo eso.
Después de unos días Adrián y Guillermo quisieron llevar a su madre, Chelo, a que viera la nueva casa. Cuando llegaron se dieron cuenta de que en la casa había estado alguien porque estaba todo patas arriba.Se quedaron sorprendidos.
Al día siguiente se fueron a hablar con la antigua propietaria del piso para preguntarle si ella por algún motivo había estado allí para coger algo que se le había olvidado, ella lo negó totalmente pero ellos no se lo creían. La madre se quedó hasta la hora de merendar por si la mujer esa se aparecía por la casa de sus hijos a decirles algo pero como no apareció decidió irse.
Después de aquel día tan duro de que se quedaron solos y les paso todo aquello decidieron ir a dar una vuelta para despejarse de todo y desconectar de aquel lugar que ya les parecía un poco extraño. Comieron juntos en un pequeño bar que había por aquella zona, comieron unos bocadillos de tortilla de patata y se fueron para poder descansar de aquel paseo tan largo.
Cuando volvieron notaron algo extraño en el rellano y decidieron ir a ver lo que pasaba. Estaba todo oscuro y no podían ver nada por eso tuvieron que subir a su casa a por una linterna. Ninguno quería ir al rellano por que los dos temían a la oscuridad y como era de costumbre entre ellos lo echaron a suertes a ver a quien le tocaba, lo hicieron y por suerte le toco a Guillermo, el pequeño de los dos.
Guillermo enfadado porque no quería ir al rellano le soltó a su hermano:
-No quiero ni voy a bajar al rellano.Tú eres el mayor y lo deberías de hacer tú, así que no lo voy hacer y si te enfades lo siento.
Entonces Adrián, el mayor, con toda la chulería del mundo le dijo:
- Oye que lo hemos hecho a suerte y te ha tocado a ti así que te aguantas y vas ahora mismo…
Guillermo se enfadó y se opuso rotundamente a lo que dijo su hermano mayor y finalmente Adrián fue al ático solo y antes de irse le dijo al oído para que se enterara bien:
-Ya veo lo que te interesas tu por los demás no te preocupes que esta me la pagas. Aquí te quedas solo hasta que yo venga, ¿eh enano?
Adrián con el corazón en un puño estaba muerto de miedo, pero cogió fuerzas para seguir hacia delante como todo un hombre que era.
Iba poco a poco para no llevarse un susto sin esperárselo. Tropezó con un trozo de madera que había en el suelo que se había desprendido de una puerta. Se asustó porque creía que era un cadáver tirado en el suelo pero por suerte no lo era.
Siguió buscando haber que es lo que les había hecho ir hasta allí vio una sombra oscura y se acercó para ver lo que era con mucho miedo. Pensó que podría ser su hermano Guillermo pero no resultó así. Al acercarse vio que la sombra que había visto era demasiado grande como para que fuera su hermano. Siguió caminado y llego hasta la puerta y vio que era una sombra de una persona mayor. La sombra de esa persona quería atacarlo pero, Adrián al ver que se le echaba encima huyó para no ser atacado. La sombra se quedó en la casa.
Adrián corrió hasta la casa de un vecino y llamó a su hermano. Le contó lo que había visto y su hermano se quedó impresionado. Guillermo le recomendó que se fuera de casa hasta que vieran como solucionarlo. Adrián quería ir a casa para recoger sus objetos personales pero al entrar a la casa sintió mucho miedo y se fue con las manos vacías. Su hermano derribó la puerta y entró porque no se creía lo que decía su hermano entonces se dio cuenta que era cierto y decidieron irse de aquella casa definitivamente.